Y tras nueve maravillosos meses repletos de todo lo se ha y no se ha contado en este espacio, mi etapa parisina llegó a un feliz final, un desenlace de los que sólo ocurren en una ciudad tan mágica como esta. No diré que comí perdices pero sí que hubo fuegos artificiales, y de los grandes y coloridos
Y así, con pena pero con gloria, me despedí de cada lugar, cada locura y cada persona que hubiera compartido conmigo una pequeña parte de la ciudad de la luz, el arte y, ahora puede que sí, el amor.
Escribo ésto meses después a modo de cierre, tras un brillante colofón de curso en las playas de Cuba y un fantástico verano. Muchas cosas han pasado y siguen pasando aquí donde me encuentro, al otro lado del planeta, pero eso ya es otra historia… La que concluyo hoy en este espacio aquí queda para el recuerdo; en realidad nunca acabará, porque París es eterna, y lo que en ella se vive… también.
A todos los que han vivido este sueño, bisous tendres!
Nos vemos en cualquier otra parte!
Vuelve!!!!!