Cultura primaveral

Y es que no todo en esta ciudad es fiesta, ¿sexo? y desenfreno. El mes de mayo termina en París, “eventuales” locuras aparte, dejando la despensa llena de cultura lista para sacar a colación en cualquier charla pseudo-intelectual.

El curso en la Alliançe Française fue mejor que bien a pesar de mis ligeras resacas en algunas de las clases, y cuando digo “mejor que bien” me refiero a que más que Alliance Française debería llamarse Alliançe Gay. Una lástima que mi conciencia, religiosamente educada, me impida dar más detalles. Queridos y queridas ávidos y ávidas de morbo, os vais a tener que seguir aguantando las ganas. De todos modos no encendáis los fuegos artificiales, no, se ve que a un servidor no le gustan las historias sencillas. En líneas generales el mes se resume en maniobras de escapismo, ambigüedad sexual y asuntos raciales. Casi nada. Merece un café o dos. No-digo-más.

Entre exposiciones varias como las es-pec-ta-cu-la-res muestras de Turner e Yves Saint Laurent en el Grand Palais y el Petit Palais respectivamente , escapadas de fin de semana a Chantilly y veladas operístico-teatrales con la maravillosa Audrey Tautou y el excéntrico John Malkovich, el mes parecía transcurrir rebosando arte y tranquilidad. Iluso. Sólo diré que tras una de mis “citas” casi acabamos en el cuartelillo por hacer una regresión a los quince años, sentirnos traviesos y huir tras un mísero sin-pa. Muy poca clase y muy poco glamour, pero después de un mes de semejante tranquilidad, por algún sitio había que soltar adrenalina. De todos modos, hasta la broma más inocente me sale rana. Os comento:

A medida que mi cita no funcionaba del todo bien fui incorporando amigos-satélite para rebajar la tensión, a lo que el sujeto en cuestión respondió de la misma manera. Todo era rarísimo pero no funcionaba mal y acabamos, lo juro, cenando todos (él, yo y satélites) en amor y compañía en no-diré-qué estupendo restaurante. Estaba claro que la noche no podía terminar con normalidad. Y así fue después de que uno de los “anexos” de mi “querido”, un americano difícilmente definible y bien entrado en los treinta, entrara en crisis psicótica al enterarse, una hora después, de que habíamos decidido no esperar a que nos trajeran la cuenta en el local. La escenita, impagable. Todos corriendo detrás de un histérico soltando improperios por mitad del Marais, intentando evitar que se plantara en el restaurante haciéndonos pasar a todos por comisaría. Para aplaudir y echarnos monedas estaba la cosa, y no puedo hacer públicos más detalles pero os diré que la historia termina en Los Ángeles, California. Ahí lo lleváis.

Y hablando de cruzar el charco, apuntemos el dato de que, entre tarde de estudio y tarde de estudio de cara a mis inminentes exámenes, he decidido que en 20 días me planto en las caribeñas playas de Cuba. Sin más. Y es que un año como este merece un brillante colofón… ¿no? :S

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Una Respuesta a Cultura primaveral

  1. Oye mono, si no te importa podrias venerte ya para Spain, no?jejejeje

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